
Y después de todo ¿Qué leyes rigen en la blogosfera? Porque yo no me aclaro. Aquí cualquiera puede escribir cualquier parida en un blog; y comentar ya no digamos. Yo no sé si debo aguantar los comentarios que me joden o borrarlos… Sí, claro, hay libertad de expresión y todo ese rollo, pero también es mi blog ¿no? ¿Tengo que dejar que un tío cabrón me ponga un comentario ofensivo en mi blog? ¿Le dejaríamos que lo pusiera en nuestra nevera sujeto con un imán? A veces me parece que nos pasamos de tolerantes y aguantamos demasiado. Yo no entiendo que alguien vaya a un blog a poner algo en plan desagradable, pero los hay ¡arrea! si los hay. ¿Qué satisfacción encuentran en leer un blog que no les gusta y en poner un comentario malicioso? No dejo de preguntármelo. ¿Qué Ley tiene mayor rango, la de Libertad de Expresión o la Ley de Propiedad Intelectual? Aquí yo veo que el derecho es muy consuetu-diario (¡joder! es que inventar palabros se me da de miedo, esta la doy gratis jajaja).
En la blogosfera hay como sectas, digamos. Están los de Ya.com, los de Blogger y los de Worldpress y cada uno defiende su proveedor. Otra secta son los intelectuales; pero estos claro, son otra cosas, van a lo suyo, a escribir unos post oscuros que no haya cristo que los entienda. Yo, que hago filosofía
Bueno tampoco es que haya tenido una idea original que te cagas, que eso ya está difícil, no hay más que leer tanto blog como se publica. Una idea original se cotiza y si no que se lo pregunten a los guionistas de “la que se avecina”. El caso es que he dirigido mis ojos a mi admirado Asimov y, a modo de mandamientos de la robótica, se me han ocurrido estas tres leyes de la blogoesferiez. A ver si cuajan; más que nada por poner aquí un poco de orden mundial:
1. Un bloguero no puede hacer daño a otro bloguero; o por inacción, permitir que un bloguero sufra daño. A un ser humano no importa tanto, salvo que se dé la doble circunstancia de ser humano y bloguero.
2. Un bloguero debe leer y comentar los blogs de los blogueros que le leen y le comentan a él, excepto si esos comentarios entrasen en conflicto con la Primera Ley o fueran en plan ijoputa.
3. Un bloguero debe proteger su propio blog en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley o porque le salga de los webos.
Estas tres leyes se resumen en una, ¡mi blog es mío, y al que no le guste que le den morcilla! ¿A qué mola? Pues ya verás como viene alguien diciendo que se le ocurrió a él primero. ¡Me cago en su madre!
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